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Fracasa transición a transporte eléctrico en Puebla; será sustituido por diésel

La estrategia de modernización del transporte público mediante la incorporación de unidades eléctricas en el estado de Puebla no dio los resultados esperados, principalmente por el alto costo de los camiones y las dificultades financieras que enfrentaron los concesionarios para operarlos.

La titular de la Secretaría de Movilidad y Transporte (SMT), Silvia Tanús, informó que en marzo pasado se entregaron 10 automóviles eléctricos y seis camiones híbridos y eléctricos de origen chino; sin embargo, reconoció que el programa fue poco viable en el caso del transporte colectivo.

La funcionaria explicó que, aunque los taxis eléctricos han mostrado resultados favorables, los camiones eléctricos representan una inversión elevada para los transportistas, con costos que oscilan entre siete y ocho millones de pesos por unidad, lo que los hace inaccesibles para la mayoría de los concesionarios.

Ante este escenario, Tanús anunció que en 2026 los apoyos económicos destinados al enganche para la adquisición de nuevas unidades ya no serán para vehículos eléctricos, sino para camiones de diésel de bajas emisiones contaminantes. Precisó que este programa contará con una bolsa de 200 millones de pesos y permitirá a los transportistas acceder a un apoyo equivalente al 20 por ciento del valor de la unidad, a fondo perdido, siempre y cuando hayan cumplido con el censo correspondiente, incluso si no aprobaron la revista vehicular.

La titular de la SMT señaló que la dependencia optará por el modelo conocido como “MiBus”, que utiliza tecnología de diésel de bajas emisiones, como una alternativa más viable económica y operativamente para los concesionarios.

De acuerdo con información documentada por e-consulta, las unidades híbridas y eléctricas asignadas a las rutas Azteca, Cree-Madero, JBS Morados y 72 presentaron problemas de operación. Concesionarios señalaron que los camiones únicamente podían realizar hasta dos recorridos antes de requerir recarga, lo que reducía de manera significativa su rentabilidad.

Además, reportaron que los ingresos diarios por jornada laboral rondaban los 200 pesos, mientras que el costo de carga eléctrica oscilaba entre mil 400 y mil 800 pesos, situación que los llevó a suspender el uso de las unidades para evitar mayores pérdidas económicas.

Estas dificultades fueron reconocidas por la propia secretaria de Movilidad y Transporte en una conferencia realizada el pasado 28 de octubre, donde admitió que varios concesionarios enfrentan problemas para cubrir las mensualidades de los camiones, debido al elevado costo de las unidades, pese a que la mayoría se encuentra en condiciones operativas adecuadas.

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