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La “Casa del Periodista”, un experimento peligroso.



Todo indica que este 2026 el deseo del Gobernador Alejandro Armenta se llevará a cabo y la “Casa del Periodista” será inaugurada próximamente.

El debate está en la mesa. Para muchos la idea no es más que una acción para que el mandatario pueda redimirse con el gremio y gane un poco de simpatía después de los enfrentamientos que tuvo con la prensa en 2025.

Del otro lado están los colegas que sienten que el periodista poblano NO tiene un verdadero hogar y se necesita  un recinto para que el gremio pueda acudir en una emergencia y para que también pueda seguirse capacitando en su profesión.

Desde mi óptica “La casa del periodista” es un proyecto volátil, que lejos de unificar al gremio, podría marcar la línea entren la prensa crítica y la oficialista. El ego del Periodista es enorme aunque -en algunos casos-  su capacidad para comunicar sea pequeña.

Créame estimado lector cuando le digo que en el ADN del periodista poblano predomina la soberbia, el ego y la traición. Somos un híbrido jodidamente extraño, no nos gusta que nos ‘malmire’ un colega, pero soportamos el desprecio de la clase política a diario.

Meter a más de una docena de periodistas en el mismo hogar, podría ser un experimento peligroso. Convivir con quien piensa distinto a ti no es sencillo, saludar a quien te desmintió públicamente, mucho menos. Quizá por eso la naturaleza de un comunicador se encuentra en la calle, como perro callejero que deambula por donde quiere y come cuando quieren. Eso sí, marcando plenamente su territorio.

Antes de cortar el listón de la casa del periodista, el gremio ya tiene dudas:

¿Quién dirigirá este proyecto?, ¿ Estarán invitados los más de cien medios que hay en Puebla?, ¿Habrá espacio para periodistas “incómodos”?, ¿Se reconocerá al “periodista del mes”?, ¿Se pagará una cuota?, ¿Habrá café y galletitas ilimitados?, ¿Si un periodista se siente en peligro podemos correr a refugiarnos ahí -como si fuera oxxo-?, ¿Abrirá de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.?

Deseo de todo corazón que “La Casa del Periodista”, NO sea un proyecto fallido como la sala de prensa de Pepe Chedraui, sino un lugar donde el gremio encuentre la forma de seguir creciendo profesionalmente. Un espacio seguro, libre e inclusivo, sin jerarquías y con café ilimitado.

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