Silvia Tanús amenaza a Uber, pero consiente el caos del transporte público
Si eres conductor de Uber, ve buscando otro trabajo
En un ultimátum que huele a revanchismo, la secretaria de Movilidad y Transporte (SMT), Silvia Tanús Osorio, anunció que el 15 de diciembre vence el permiso de Uber en Puebla.
La expriista fue tajante: si la plataforma no regulariza su operación –cumpliendo con requisitos de seguridad social y renovación–, se irá para siempre.
La amenaza no es un asunto menor, pues de ejecutarse, la ausencia de la plataforma dejaría en la calle a unos 7 mil conductores asociados y, del impacto en la economía familiar, mejor ni hablamos.
La amenaza de Silvia Tanús pasaría inadvertida si la secretaria armentista hubiera medido con la misma vara a los concesionarios del transporte público poblano, quienes sí fueron beneficiados con un periodo especial para regularizarse en la revista vehicular.
La advertencia de Tanús no está fundamentada, pues la secretaria ignora que Uber y Didi son las únicas apps legales en la entidad, mientras que en el transporte tradicional sólo el 32% de las unidades están en condiciones de prestar un servicio. Esto, sin mencionar que los conductores del transporte público causan el 10% de los accidentes viales en Puebla, como en junio de 2025, con 399 colisiones reportadas.
Inexplicablemente, Silvia Tanús amenaza a la única opción regulada y medianamente decente que tienen los poblanos para viajar, una empresa que se volvió aliada de miles de familias, emprendedores y estudiantes, pero solapa y protege a un transporte público que mata y humilla.
Esta doble vara mide la hipocresía de un gobierno morenista que prioriza mafias locales sobre plataformas de movilidad ajenas al negocio sucio y turbio.
Si Puebla aspira a una movilidad digna, Tanús debe revisar su brújula: el caos no se resuelve expulsando soluciones, sino saneando el pantano.
